- ¡La gran tecnológica! Así es como describen a Madrid el resto de países.- Un hombre entrado en años (rondando los 110), levantaba los brazos con los puños cerrados como muestra de victoria y orgullo. - ¡Miles de inversores quieren invertir en nuestra industria y desarrollo! Estad orgullosos, habrá trabajo, habrá dinero, habrá riqueza. Es el periodo portspánico y debemos aprovecharlo.
El público gritaba y aplaudía, no obstante, en la zona más alejada del emisor, los abucheos sonaban acompañados de ira y odio. Las pancartas asomaban con mensajes en defensa de la humanidad y en contra del gran desarrollo tecnológico del país y del mundo en general. Cantos y gritos trataban de cortar el discurso, pero tras una explosión pirotécnica por parte de los antisistema, las autoridades les abordaron para "mantener el orden". Todo aquello quedó camuflado bajo los aplausos y los gritos de hurra que generaban los simpatizantes.
- Magnífico discurso, señor.- Comunicó el ayudante al satisfecho político, mientras portaba consigo la parte de arriba del traje de su "amo". - Los ciudadanos parecen contentos, si no contamos...-
- ¿Si no contamos con aquellos imbéciles del fondo norte verdad? - Interrumpió el político arrebatándole la chaqueta a su ayudante y devolviéndole en su lugar un pañuelo con el que se acababa de limpiar el sudor de la cara y después el de las axilas. - Esos estupidos no saben contra lo que se oponen. No saben valorar las oportunidades que se les brinda, pareciendo que solo saben criticar. Siempre están en contra de todo, de cualquier poder, de cualquier fuerza política. La mayoría eligió esto. ¡Yo me mantengo fiel a lo que prometí! ¡LO ESTOY CUMPLIENDO!
El político se metió en su vehículo oficial pegando un portazo al cerrar la puerta. Tras esto, añadió
-El futuro, es hoy. No me importa lo que opinen.
El vehiculo levitó unos centímetros y comenzó su trayecto. Se introdujo en la profunda Castellana a la altura de Chamartín, recorriendo en ella un par de kilómetros, aproximadamente para incorporarse a los túneles que conectan AZCA con el PTO (Parque Tecnológico del Oeste). Atravesaron las amplias calles del ala tecnológia de Madrid, y llegaron al gran edificio Quartz, un edificio con forma de gema puntiaguda. Su luz azul entre los grandes paneles vitreos, lo convertían en un precioso monumento. Además, el resto de edificios que rodeaban al Quartz en un radio de dos kilómtros, tanían como máximo cuatro plantas.
El vehículo estacionó en la entrada principal del Quartz. Antes de abrir la puerta, el político buscó en su americana, el tarjetero repleto de tarjetas de visitas, cogió una y se la dio al ayudante. El ayudante con cara torcida, fue a preguntar a lo que el político ponía su dedo índice sobre sus labios en señal de silencio.
- Lo unico que quiero que hagas, es que contrates a una persona dispuesta a hacerme un favor. Un favor peculiar.- El político abandonó el vehículo para dirigirse al hall del Quartz cuando se giró y añadió - Creo que no hace falta que le diga que quiero máxima discreción con esto.
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