sábado, 25 de mayo de 2013

Black cleaver. The silent ninja.

He aquí mi ultima creación. Esta hecha entera de edding, lo que más me gusta sin duda. No es que llueva, es tan solo una técnica que he podido apreciar que se utiliza mucho en el comic, y que sirve para crear la contaminación lumínica de la ciudad. Es el primer dibujo que hago con un fondo, y creo que no ha quedado nada mal. Se admiten opiniones.

 Black cleaver significa cuchilla negra. Este nuevo personaje que me he inventado, se llama Matt (Black cleaver es el nombre de su sable). Su vida diaria es la de un estudiante de ingenieria mecánica que quiere cumplir su sueño trabajando con empresas de nuevas tecnologías mecánicas, etc. Por la noche, Matt se convierte en un ninja, empujado a combatir el trafico de drogas como venganza de la muerte de su hermano mayor Thomas, un toxicómano como otro cualquiera. En su juventud, Matt había pasado horas practicando el arte del "parkour" con sus amigos, de esta forma conseguía moverse muy rapidamente por Jackson City.  Uno de sus mayores sueños, era dominar el arte de las armas blancas y armas de fuego, asique asistió cuatro años a una organización local que enseñaba dichas artes. Varios meses antes de la muerte de su hermano, Matt había desarrollado un arma metamórfica en forma de gran cuchilla, el Black Cleaver. Este espadón tenía la cualidad de convertirse en distintas armas: un espadón, un rifle de precisíon y dos pequeñas katanas. Sin embargo, su ingeniò le hara desarrollar más herramientas y útiles para salir de ciertos conflictos. Su vestimenta simplemente se nasa en: bandana, rostro cubierto por una máscara de última tecnología, chaleco multifunción, pantalones eforzados y elásticos, botas militares ligeras y una gabardina resistente al fuego y a la abrasión. 

Espero que os guste, quizás parezca un loco con tanta fantasía... Más adelante iré haciendo dibujos de su equipaje y de alguna escena que monte intentando evotar un envío de drogas, etc.

Charles Gim.

miércoles, 15 de mayo de 2013

Dead Roses. Primera Parte.

Sangre en las paredes y un ruido singular. Tan solo estaba rodeado de metal y sombras. Miré a mi alrededor y una zona aún más oscura me indicaba el camino. Me acerque a la pared del pasillo para no perderme, pero aún teniendo algo que tocar, me sentía demasiado solo. Notaba el frío de una corriente que me rodeaba como si fuera un espíritu, como en esas películas que te rodean intemtamdo atemorizarte.

Gotas cayendo, un maullido, que le den. Mi respiración la notaba muy profunda y me hacía inhalar un nauseabundo olor a cloaca. Tres franjas de luz entraban por unas rendijas. Contemplé la luna juntando mi ojo junto a una de ellas. Algunos cuervos graznaban ahí fuera. Di dos pasos hacia atrás y golpeé un objeto metálico con el talón. Palpé el suelo y tan solo se trataba de una antigua tubería, pero que se había convertido en mi billete de salida de aquel apestoso lugar.

Introducí la tubería en una de todas las rendijas, y empecé a hacer palanca. Poco a poco, el agujero se fue agrandando, hasta quedar un espacio considerable en relación a mi tamaño. Saque la cabeza y respiré aire fresco mientras echaba un vistazo. Nada en ningún lugar. Me agarré fuertemente a unas enrredaderas y tiré fuertemente para poder salir.

Allí fuera hacía algo menos de frío, sin embargo, me sentía demasiado desprotegido y aún más solo. Una rana me salpicó la pierna y decidí pues buscar un camino. La luz de la luna era mi única iluminación. No se hacia dónde iba, pero una curiosidad por aquel árbol fue mi perdición. A medida que acercaba, se podía ver mejor la figura de una persona colgada, ya bastante putrefacta. Los cuervos le habían sacado los ojos, y los buitres ciertos trozos de carne. Seguí caminando y vi a lo lejos un campanario. Decidí tomar ese camino.

En aquel pequeño poblado, una pareja se preocupó por mi, y me ofrecieron un baño, una cena y una casa. Jamás entenderé este acto, porque jamás había visto a esas personas. La bañera fue sensacional, ese gel de frutas tropicales fue lo que más me gustó, y lo que mas me despejó. Retozando en el agua me puse a pensar en cómo demonio llegué a un sitio como ese.

Antes de haber llegado a aquella cloaca, estuve varias horas con ella, simplemente ella. En un momento en el que fui a por una cosa a mi coche, escuche un grito, y en cuanto me di la vuelta, un bate de beisbol se cruzó con mi cara. De ahí hasta la habitación metálica, no recuerdo mada, pero si que soñé algo. Soñé en ella... Su cuerpo fue esculpido por ángeles, y bailaba igual que ellos, porque desde pequeña siempre bailó ballet. Ese mismo año iba a recibir una beca, pero no la pudo disfrutar a tiempo. ¿Dónde estará? Lo único que se, es que pienso ir a buscarla y averiguar por qué nos han hecho esto.

Continuará.

sábado, 11 de mayo de 2013

Un cordón muy fino y nuestra culpa.

Solo. Una calle. Farolas. Paredes con grafitis. Poco más había en ese lugar, lo único que podía hacer era andar y andar y andar por ese áspero asfalto que pusieron ahí unos obreros en una época pasada. Ando y ando y solo puedo entretenerme viendo mi sombra pasar de delante a detrás según voy pasando cada farola. una de repente se apagó y se quedó parpadeando. Me sentí igual, apagado, intentando volver a lucir, pero sabiendo que es imposible porque mi filamento se ha fundido. La vida es como una bombilla, puede romperse en cualquier momento.

He encontrado un cruce de calles, pero ambas son iguales, setos a ambos lados, con farolas, etc. Decidí seguir recto y no desviarme. Encontré a un gato cruzando la misma calle por la que andaba. Me miró, le miré, se sentó y se lamió una pata, reanudando después el paso como si no importase nada, con esa inocencia, igual que el niño de Nietzsche. Quizás sea algo bueno de los animales, no sienten culpa y de ese modo tan solo viven el momento, mientras que a nosotros nos pesa todo y nos hace mucho daño. Nos coronamos de mierda. Que le den.

Un foco bien fuerte de luz, se aproximaba hacia mi y no sabía que hacer. Me quedé esperando con los ojos cerrado, pero tan solo me atravesó, sin sentir nada, solamente un sentimiento aún más de culpa, por no haber abierto los ojos cuando se aproximaba. Igual que las oportunidades, a muchas les cerramos la puerta y decidimos pasar olímpicamente de ellas y cuando ya solo podemos verlas de lejos, nos penetran en la curiosidad y deseamos con todo nuestro alma saber que habría pasado pero es demasiado tarde, ya no podemos vivir lo vivido. Somos idiotas.

Escuché agua, una fuente estaba al final de la calle. Mi familia estaba allí, sentada junto a la fuente. Fui a abrazarles pero cayeron en la fuente y solo pude ver sus reflejos, sus almas, no les pude palpar... Se fueron. Como la bombilla, no eres el único que puede morir, sino que tus seres queridos también lo hacen y lo único que te queda de ellos son simples fotos impalpables, y que te hacen llorar porque sabes que no pudiste despedir de ellos, decirles lo mucho que les querías, maldiciéndote a ti mismo y sabiendo que definitivamente eres imbécil, porque pasaste poco tiempo con ellos, porque tuviste peleas con ellos, porque te ofrecieron cualquier tipo de ayudas y jamás las aceptaste. Querían lo mejor para ti, y aunque sepas que ahora mismo quieren que dejes de llorar, nunca podrás hacerlo, porque nos recae un sentimiento total de culpa que nos será casi imposible de levantar hasta que no llegue nuestra muerte.

Charles Gim

miércoles, 8 de mayo de 2013

Una simple noche húmeda y gélida como tus ojos.

Tan solo un colchón lleno de humedades y una caja de almacen con un mantel y una botella con una vela clavada, era lo más acogedor de esa habitación. La noche había sido larga y aún sonaba la música al otro lado de la puerta. Era un rock duro que hacía mover a las almas tenebrosas que tenían esos viejos rockeros y algunos jovenzuelos. Tras mi despertar traté de recordar que me había pasado, pues me dolía todo el cuerpo y la boca me sabía a vómito. Cogí la chaqueta de cuero que me regaló mi hermano tras partir a un trabajo en otro país, Suecia creo que era.

Salí a tomar el aire y un amigo me invitó a un cigarro, pero eso solo me podría hacer vomitar de nuevo. Tras una charla sobre su vida, volvimos dentro y entre una gramola y la barra del pequeño local, pedí una copa a aquella camarera tan atractiva... Linea de ojos, un tatuaje en el abdomen, piercing en ombligo nariz y oreja, pelo rojo, unos preciosos ojos claros y esa voz tan ruda que ponía para doblegar a la gente. Su camiseta de tirantes acompañada de unos bonitos vaqueros negros bien apretados y las botas, ayudaban aún más a fijarme en ella. Le pedí un sabroso bourbon, y que no racanease con los hielos. Eramos buenos amigos, hacía llamarse Kat, y le salve el culo en una noche de descontrol por las calles de la ciudad. Me invitó de paso a un chupito de tequila, y lo tomamos juntos. Me preguntó sobre dónde había estado hasta ahora, pero aún no lo recordaba. Pero allí estaba, entre las sombras, dejé de mirar a Kat y esta entornó los ojos -¿te encuemtras bien?- me volví a girar hacia ella -juraría que he visto...
- Tío, a veces pienso que estás como una cabra, ya de la manera en que me salvaste el pellejo me pareció bastante bestial...
-Kat, no se, pero no recuerdo nada de hace unas horas, y aquello lo disfrute bastante.
-¿Encima disfrutaste?- se rió - Cada día alucino más.
- Espero que disfrutes con ello.
Salí y Kat me siguió con la mirada. Me asomé por el balcón y miré la calle tan solitaria, únicamente habitada por un gato que disfrutaba haciendo sufrir a una asquerosa cucaracha. Que le den.

Alguién, entonces, me agarró del hombro, miré esa mano y solo vi unas uñas pintadas de color rojo carmesí. La agarré y entonces me rodeó el cuello suavemente, note que era Kat, su fragancia es inolvidable, pues su perfume se lo regalé yo para su 19 cumpleaños. Kat me susurró algo al oido, pero no lo entendí. Me di la vuelta, y esa cara angelical pero a la vez infernal me penetró hasta lo más profundo de mi alma. Comprendí que me quería, que me adoraba, que Cupido había atravesado con su flecha el corazón de esa mujer. Juntó su frente a la mía, su nariz a la mía y finalmente nos sumimos en un largo beso tan apasionado que me dejó la marca de sus uñas en mi cuello.

Terminamos ese beso, y la luz de las farolas iluminaron unas lágrimas que caían de sus ojos, las sequé con mis pulgares y pregunté que era lo que le pasaba, a lo que me respondió:
-¿De veras no recuerdas lo que ha pasado? Lo que has visto en la barra era verídico, era Blanca. Esta noche estuviste con ella, mientras yo sufría como nadie, y ahora me haces esto, me estás volviendo más loca de lo que lo estoy ya.
-Kat, no recuerdo nada...
-¡Porque te drogó! Yo serví las copas y vi como introducía la droga, pero en lo único que pensaba era en el peor mal para ti... Por eso lloro... Porque me arrepiento... Por que te quiero.
-¿Qué quería de mi esa zorra?
- No la llames zorra, porque tu fuiste quien te acercaste a ella. No sé por qué hace esas cosas, pero lo que se, es que le gusta tan solo tener hombres trofeo.
- ¿Yo un trofeo? Es la primera vez que lo escucho, la verdad.
- Charly, para ella cualquiera es un trofeo. Tu, para mi, eres EL trofeo... Gracias por salvarme esa noche... Esos yonquis no me habrían dejado en paz si no llega a ser por tu presencia en el momento adecuado, pero quizás te pasaste.
- Eso no es pasarse, es ser justo, ojo por ojo. Querían violarte, es más a uno le pegué un puñetazo porque estaba distraído subiéndose el pantalón. Tan solo les dejé inconscientes y me llevé varios premios, como una brecha en la cabeza y un corte bastante profundo en el brazo por un navajazo.
- ¿Me perdonas po lo que te he hecho?
- Kat, que me hayas abierto lo ojos no tiene por que perdonarse, sino premiarse... Porque tu eres la persona que recordaré todos los días de mi vida, igual que recordaré esta noche tan gélida y húmeda como tus ojos.

F I N

Charles Gim.