La gente sale de trabajar en dirección a sus viviendas y a pasar un momento de ocio. Al parecer una nueva droga sintética ha entrado en Portspaña, (Sí, tal y como lo leeis y como lo podeis imaginar, gente del pasado) un derivado de la primitiva cocaína. Dicen que su efecto es 10 veces más fuerte que el de la cocaína, aunque también es cierto que es 10 veces más difícil de conseguir.
Los puestos de comida rápida encienden sus fogones iónicos y se disponen a hacer lo necesario para vender y sobrevivir.
- ¿Una salchicha, amigo?- se abalanzó un vendedor a un hombre de color que andaba tranquilamente con su traje lapis lázuli por la Gran Vía.
-¡Aparta de mi esa mierda si no quieres cobrar! Este traje vale más que la virginidad de tu propia hija.- Responió el empresario colérico. Mientras, el vendedor, lleno de ira por el insulto, cogió un bote de salsa y lo estrujó en dirección a su traje.
- Golpes, gritos, guantazos y sirenas... ¿por qué no me sorprende?- Se escuchó por una oscura callejuela paralela a la Gran Vía.
Botas desgastadas, vaqueros y un poncho de cuello alto e impermeable, era la vestimenta que acompañaban a esa voz. Hacía frío, desde hacía 50 años, los otoños alcanzaban los -10ºC. Un hombre con sombrero y una chaqueta de piel comprada del rastro se refirió a aquella misteriosa figura.
-Buenas tardes Zoilo, aunque ya debería decir buenas noches. No queda nada para que el sol se oculte tras las montañas del oeste. Parece que esta noche refrescará. - Se tocó el sombrero en señal de saludo y se metió un tiro de alguna droga novedosa. El hombre del poncho, Zoilo, paró junto a él y le estrechó la mano.
- Deja esa basura de una vez JJ, te va a comer la cabeza y te ocurrirá como al Notas. Se volvió loco porque le mearon una alfombra o algo así. ¿Te lo puedes creer? Una jodida alfombra.- Zoilo habrió el cubo de la basura y arrojó unos papeles sueltos de sus bolsillos. - ¿Qué me traes para esta noche? He oido que está habiendo movidas con los norteños.
- Lo cierto es que son bastante toca huevos, pero no son el principal problema de nuestra sociedad.- Se secó el sudor de manos en el pantalón y prosiguió. - El principal problema es basicamente éste.- Sacó una especie de envase de vidrio con un líquido oscuro y denso en su interior.
- Los cabrones de la sociedad de los Yunques, han creado este derivado del aceite de cyborg. Ya sabes el peso que tienen los cyborgs en nuestra sociedad. Al parecer, este aceite tiene cierto componente que permite adueñarse con el control del procesador del cyborg.
-Lo que indica que tienes el control del cyborg.- Intervino Zoilo. - Sabes que siempre he estado a favor del desarrollo de la tecnología, JJ, pero esto se esta yendo de las manos. Portspaña no es una país adecuado para esto.- Se sento en el suelo apoyando la espalda contra un portal.- Estamos desarrollando más tecnologóa de la que podemos asimilar. Si esto continúa igual, acabará en desastre, y más con el problema de sociedades hoy día.
Las calles ya se empezaban a llenar y resultaba estresante ver como caminaban las personas apretadas por las aceras. Madrid había crecido tanto, que los puertos de montaña ya pertenecían a la propia ciudad. También tuvo mucho que ver los movimientos internacionales a causa de la Guerra Fantasma.
Zoilo decidió no seguir hablando, giro en ángulo recto y se encaminó a la Gran Vía mientras JJ le gritaba y le preguntaba qué demonios hacía, aunque ya era muy tarde, Zoilo se había sumergido entre la multitud. Una multitud que parecía moverse al ritmo de timbales tribales, como si de un ejército se tratase. Los anuncios publicitarios se proyectaban con tecnología holográfica bombardeando a las masas. Mirases a donde mirases, veías muchas personas y poca humanidad. Aquello era lo más artificial que una persona pudiera ver. La visión de una persona ya no era la de un organismo, sino la de una máquina.
Giró la esquina más próxima hacia la derecha y se volvió a sumir en las sombras.
-Lo que indica que tienes el control del cyborg.- Intervino Zoilo. - Sabes que siempre he estado a favor del desarrollo de la tecnología, JJ, pero esto se esta yendo de las manos. Portspaña no es una país adecuado para esto.- Se sento en el suelo apoyando la espalda contra un portal.- Estamos desarrollando más tecnologóa de la que podemos asimilar. Si esto continúa igual, acabará en desastre, y más con el problema de sociedades hoy día.
Las calles ya se empezaban a llenar y resultaba estresante ver como caminaban las personas apretadas por las aceras. Madrid había crecido tanto, que los puertos de montaña ya pertenecían a la propia ciudad. También tuvo mucho que ver los movimientos internacionales a causa de la Guerra Fantasma.
Zoilo decidió no seguir hablando, giro en ángulo recto y se encaminó a la Gran Vía mientras JJ le gritaba y le preguntaba qué demonios hacía, aunque ya era muy tarde, Zoilo se había sumergido entre la multitud. Una multitud que parecía moverse al ritmo de timbales tribales, como si de un ejército se tratase. Los anuncios publicitarios se proyectaban con tecnología holográfica bombardeando a las masas. Mirases a donde mirases, veías muchas personas y poca humanidad. Aquello era lo más artificial que una persona pudiera ver. La visión de una persona ya no era la de un organismo, sino la de una máquina.
Giró la esquina más próxima hacia la derecha y se volvió a sumir en las sombras.