miércoles, 15 de mayo de 2013

Dead Roses. Primera Parte.

Sangre en las paredes y un ruido singular. Tan solo estaba rodeado de metal y sombras. Miré a mi alrededor y una zona aún más oscura me indicaba el camino. Me acerque a la pared del pasillo para no perderme, pero aún teniendo algo que tocar, me sentía demasiado solo. Notaba el frío de una corriente que me rodeaba como si fuera un espíritu, como en esas películas que te rodean intemtamdo atemorizarte.

Gotas cayendo, un maullido, que le den. Mi respiración la notaba muy profunda y me hacía inhalar un nauseabundo olor a cloaca. Tres franjas de luz entraban por unas rendijas. Contemplé la luna juntando mi ojo junto a una de ellas. Algunos cuervos graznaban ahí fuera. Di dos pasos hacia atrás y golpeé un objeto metálico con el talón. Palpé el suelo y tan solo se trataba de una antigua tubería, pero que se había convertido en mi billete de salida de aquel apestoso lugar.

Introducí la tubería en una de todas las rendijas, y empecé a hacer palanca. Poco a poco, el agujero se fue agrandando, hasta quedar un espacio considerable en relación a mi tamaño. Saque la cabeza y respiré aire fresco mientras echaba un vistazo. Nada en ningún lugar. Me agarré fuertemente a unas enrredaderas y tiré fuertemente para poder salir.

Allí fuera hacía algo menos de frío, sin embargo, me sentía demasiado desprotegido y aún más solo. Una rana me salpicó la pierna y decidí pues buscar un camino. La luz de la luna era mi única iluminación. No se hacia dónde iba, pero una curiosidad por aquel árbol fue mi perdición. A medida que acercaba, se podía ver mejor la figura de una persona colgada, ya bastante putrefacta. Los cuervos le habían sacado los ojos, y los buitres ciertos trozos de carne. Seguí caminando y vi a lo lejos un campanario. Decidí tomar ese camino.

En aquel pequeño poblado, una pareja se preocupó por mi, y me ofrecieron un baño, una cena y una casa. Jamás entenderé este acto, porque jamás había visto a esas personas. La bañera fue sensacional, ese gel de frutas tropicales fue lo que más me gustó, y lo que mas me despejó. Retozando en el agua me puse a pensar en cómo demonio llegué a un sitio como ese.

Antes de haber llegado a aquella cloaca, estuve varias horas con ella, simplemente ella. En un momento en el que fui a por una cosa a mi coche, escuche un grito, y en cuanto me di la vuelta, un bate de beisbol se cruzó con mi cara. De ahí hasta la habitación metálica, no recuerdo mada, pero si que soñé algo. Soñé en ella... Su cuerpo fue esculpido por ángeles, y bailaba igual que ellos, porque desde pequeña siempre bailó ballet. Ese mismo año iba a recibir una beca, pero no la pudo disfrutar a tiempo. ¿Dónde estará? Lo único que se, es que pienso ir a buscarla y averiguar por qué nos han hecho esto.

Continuará.

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